Parte 2


parte II
Las damas en la corte: el amor cortés

Así como en el último comunicado intentamos dar cuneta del origen del goce de la acción en el goce místico “si lo que estamos intentando es buscar antecedentes a este momento del goce de la acción como un goce masoquista nos encontramos con el goce de las místicas”. En este comunicado intentaré dar cuenta del salto que va del goce místico al amor cortés… los cambios en el plano espiritual, intelectual, estético, artístico y sobretodo ético.

¿De qué goce se trata en el amor cortés? Se trata del goce del otro-sexo o se trata de lo que se produce entre los dos. De lo que se produce y cómo se produce: no solo del alto contenido erótico (rechazado en el amor místico), sino el alto valor que tenía la representación de eso que se producía. En tanto a la representación de gran valor estético, frente a lo bueno del goce místico se sobrevalora lo bello en el amor cortés, por otro lado su valor ético el compromiso y la responsabilidad de lo que se produce entre los partners.

La mujer ahora no es objeto de dicha relación, la mujer también participa de la producción de la misma: también lee, también pinta, también escribe, también toca música, también juega, también participa, en los eventos, en los salones, en las tertulias, en los encuentros, en las sobremesas… en las sociedades, etc.

Retomamos para clarificar el concepto de cortesanas del comunicado anterior: “siglos más tarde particularmente en Francia, surge el movimiento de las cortesanas segunda oportunidad que aprovechan las mujeres para intervenir directamente en la cultura, el arte, la literatura y hacer de todo esto su lazo social, su mundo. Como algo singular más allá del mundo de la madre y del mundo de la política surge un mundo nuevo ordenado, conducido y aprovechado por las mujeres, pero esto no hubiera sido posible sin el profundo proceso realizado por algunas mujeres que yendo más allá del goce del cuerpo, del martirio y del sacrificio del muro de los conventos, del muro de los palacios, trascienden colocando a las mujeres en el mundo”.
 
Del libro del que soy autor: “de una conversación se trata: de El Banquete de Platón a La Pianista de Haneke”, (en edición), seleccionamos los capítulos:”Las pruebas del Amor o de las causas del amor cortés” y “Cine y amor cortés”. En los cuales se desarrolla los conceptos de amor cortés en profundidad.


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Recomendamos:


Las amistades peligrosas
 
Director: Stephen Frears
País: Estados Unidos.
Año: 1988.
Género: Drama, Romance.
Duración: 119 min.

Sinopsis
Francia, Siglo XVIII. La marquesa de Merteuil (Glenn Close) es abandonada por su amante, que se casará con la virginal e ingenua Cecile de Volanges (Uma Thurman), la hija de su prima Madame de Volanges (Swoosie Kurtz), que a su vez está enamorada de su profesor de arpa Sir Raphael Danceny, (Keanu Reeves).  La marquesa le propone a otro antiguo amante y ahora amigo el Vizconde de Valmont (John Malkovich), que seduzca a Cecile para que no pueda casarse con honra con su amante y enemigo. Valmont, que es un libertino conocido, rechaza en un principio la petición, porque está en otra conquista, la de Madame de Tourvel (Michelle Pfeiffer), una dama casada y conocida por sus concepciones católicas. La marquesa le propone entonces una apuesta, si hace que Madame de Tourvel caiga en sus brazos, ella le obsequiará con una noche de sexo.

Valmont
Director: Milos Forman. 

País: Estados Unidos.
Año: 1989.
Género: Drama, Romance.
Duración: 137 min.

Sinopsis
Valmont (Colin Firth) un aristócrata aficionado a los juegos sexuales, encuentra a su pareja soñada en Katherine Merteuil (Annette Bening), una dama con similares patologías. Juntos gozarán haciendo sufrir a los demás como si fueran marionetas. Unidos en sus complots y sus secretos, Merteuil y Valmont reinarán en los salones de la aristocracia francesa del Siglo XVIII.



Fundamentales para entender las conversaciones, los acuerdos entre los partners, las causas, el desarrollo y el desenlace de la relación, al goce. Claramente se muestran las partes, las jugadas, los intereses y sobretodo el valor estético, de belleza de las mismas, ante todo el arte de la performance todas las acciones son perfomáticas, incluso las más íntimas… todo tiene un valor efímero, transitorio, en sí mismo.

Llamamos la atención que ambas están dirigidas por hombres.
 
 
Marie Antoinette
 
Dirección: Sofia Coppola.

Países: USA y Francia.
Año: 2006.
Duración: 123 min.
Género: Drama.

SINOPSIS
María Antonieta (Kirsten Dunst) es un simple peón en un matrimonio concertado para solidificar la armonía entre dos naciones. Su esposo adolescente, Luis (Jason Schwartzman), es el delfín, el heredero al trono de Francia. Pero María Antonieta no está preparada para ser el tipo de regente que espera el pueblo francés. Atrapada por las convenciones de su condición en la vida, María Antonieta debe encontrar la forma de encajar en el mundo complejo y traicionero de Versalles. A sus males se añade la indiferencia de su nuevo marido. Su matrimonio no se consuma durante siete años. El tímido futuro rey resulta ser un desastre como amante, desatando graves preocupaciones (e incesantes cotilleos) por que María Antonieta nunca llegue a tener un heredero. Abrumada y angustiada, María Antonieta busca refugio en la decadencia de la aristocracia francesa y en el conde sueco, Fersen (Jamie Dornan).

Estamos en plena corte francesa de los luises, aunque el alto valor estético y ético de la directora, ya es una mujer que se coloca detrás de las cámaras, puntualizamos que si al principio la dama es objeto de contrato de las partes en juego, poco a poco vamos viendo como se hace cargo no sólo de los movimientos en cada escena sino del modo de goce. Ya no se trata de estar en posición de objeto a modo de goce del otro sino en la responsabilidad de posicionar el objeto, más allá del Otro. Si M. A. es por un lado es Reina y madre por otro es la mujer que goza del pabellón personal donde reúne cortesanos dispuestos al arte, de la pintura, de la escritura, de la lectura, del juego. Y al arte del juego en los bailes en los salones, del juego de cortejar, y aquí la maestría de Sophia Coppola, así como el vestuario responde a la época, la música no, es música de discoteca, este quiebre en el sentido determina el valor perfomático de la obra.


Dejo abierto el debate, sobre entre la performance y el goce que nos permita llegar a entender la entrada definitiva de las mujeres en el arte a través de la performance.
 

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